Karina A. Macció
es Licenciada y Profesora en Letras por la UBA

Tel: 4867-5964
Celular: 15-4046-3247

 

Desde hace cuatro años me dedico a coordinar talleres, pero a comienzos del 2004, armé el taller en torno de una nueva propuesta teórica. Repasando lecturas clásicas, y analizando textos de autores nuevos, me pareció que la idea del viaje estaba siempre presente, que constituía para mí una metáfora de la escritura y también del escritor, siendo éste el viajero por excelencia. No se trata de desplazarse físicamente a un lugar, aunque esto también suele ser un potente aliciente para escribir, sino que se trata del desplazamiento que se produce con la hoja y la lapicera, con la pantalla, en ese momento en que nos sentamos a escribir. Me viene ese verso famoso de Hamlet, que Borges cita al comienzo de El Aleph: "Oh God, I could be bounded in a nutshell and count myself a King of infinite space". (Oh Dios, podría estar encerrado en una cáscara de nuez y creerme el Rey de un espacio infinito). Nos vamos, simplemente partimos y nos partimos: uno se abandona el tiempo y el espacio rutinario. Todo se amplía y se focaliza a la vez. Los objetos más cotidianos se nos presentan bajo una luz distinta, se vuelven extraños, asombrosos, increíbles. Seguimos de cerca a personas con las que nunca hablamos en la realidad, pero que conocemos muy bien. Surgen historias, sensaciones, imágenes. La hoja, que siempre desea ser espejo, las va captando, usándonos de mediadores.

Por eso, para mí el espacio del taller es tan especial como desafíante. En el círculo que se forma, se pueden compartir aquellos obstáculos que se nos aparecieron en nuestro viaje y se puede invitar a otros a que participen del mismo. Entonces el viaje se multiplica, se potencia, se convierte en mil y un viajes. Inesperadamente, se producen toda clase de descubrimientos, revelaciones. El intercambio entre los viajeros es intenso, inigualable, riquísimo: cada uno lleva un equipaje y siente de una manera distinta, pero está dispuesto a seguir experimentando, conociendo, a seguir abriéndose al lenguaje, a su precisa impresición, a su anhelada traducción perfecta -imposible- del yo, a la letra que diga lo que quiero-lo que deseo-lo que me duele-lo que me importa. Ese viaje emprendí este año, al principio con un poco de incertidumbre -¿quién vendrá? ¿quién me acompañará?- porque todos los viajes fundamentales tienen algo abismal, algo de descenso y enfrentamiento necesario. Hoy puedo decir que estoy feliz, que me acompaña gente valiosa y brillante. Y el verso de Alejandra Pizarnik resuena en mí transformado: Arremetámos ¡viajeros!

"Siempre de viaje": La escritura como búsqueda y traducción de la experiencia.

A partir de la concepción de la escritura como búsqueda y traducción de la experiencia propia, se plantea la relación con el viaje físico y con el viaje interior, mental, subjetivo. El planteo se basa en la escritura como "reflejo" del desplazamiento personal, del "yo", y entonces surgen las siguientes preguntas: ¿cómo decimos lo que percibimos? ¿cómo contamos nuestras experiencias? Ya sea en un relato o en un poema, ¿cuál es el camino que elegimos? ¿qué otras posibilidades hay? ¿qué encrucijadas, qué desvíos?

Los autores por los que pasaremos en este viaje son muy variados, de diferentes épocas y estilos. Te menciono algunos como Baudelaire, Proust, Darío, Martí, Calvino, Girondo, Cortázar, Pizarnik, entre otros.

Te dejo con un poema de ésta última, que condensa la cuestión que intento plantear desde el taller:

explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome

(Alejandra Pizarnik. El árbol de Diana)

Las clases se dividen en dos partes. La primera, en la que leemos y comentamos lo que cada participante está escribiendo, y en la segunda, de acuerdo a la propuesta que te describí arriba, vamos tomando distintos textos de autores consagrados y ponemos en común las distintas perspectivas sobre los mismos. La idea es que estas lecturas sirvan como estimulante para la escritura propia, o que te acerques a la literatura desde esta óptica particular, que es la del viaje y la de la traducción de la experiencia.


***Karina A. Macció es Licenciada y Profesora en Letras por la UBA. Allí se ha especializado en literatura latinoamericana y argentina, investigando especialmente la obra del poeta Juan L. Ortiz. También es profesora del idioma inglés y ha estudiado y traducido textos como el Ariel de Sylvia Plath, La canción del viejo marinero de Samuel T. Coleridge, y cuentos y poemas de E. A. Poe, que han circulado en diversas publicaciones.
Ha publicado los libros de poemas Pupilas Estrelladas (-premio Arde Filo, UBA- Siesta Editorial, 1998), Ferina (-premio de la Fundación Octubre, 2000-La Bohemia Editorial, 2001), y Lestrygonia (-premio De las Huellas a la Palabra, Abuelas de Plaza de Mayo, 1998- Aurelia Rivera Editorial, 2003).
Muchos de sus poemas han sido difundidos a través de diversas publicaciones impresas y virtuales, argentinas y extranjeras, como Diario de la poesía, Verbigracia, Civiles Iletrados, Poesía Argentina, Apples & Oranges, etc.
Desde 1999, es una de las realizadoras de Zapatos Rojos, encuentros de poesía, página web y ediciones alternativas. Durante el 2003 se desempeñó como productora artística de Cabaret Voltaire y dirigió la primera y la segunda edición del Festival de Cine y Video de San Telmo, que en el 2004 contó con un público de más de 1500 personas (www.fcst.com.ar).
Coordina talleres literarios, en castellano y en inglés, para diversas instituciones y de forma particular, desde hace más de cinco años. Se desempeña como docente de Literatura en el colegio universitario "Carlos Pellegrini", donde también dicta talleres en el área de extensión cultural. Además, lleva a cabo un taller de cuentos para niños, gratuito, como parte del proyecto "Arte para chicos", impulsado por el teatro la Scala de San Telmo.
Desde el Departamento de Literatura del Carlos Pellegrini, participó en la gestación y realización la muestra sobre Cortázar "El otro juego", que contó con el apoyo de la UBA y la Secret. de Cultura del Gob. de la Cdad. de Bs. As. La muestra, que a partir de un recorrido que combina la imagen y el sonido propone una relectura de una selección de textos cortazarianos, estuvo abierta al público durante octubre en el Carlos Pellegrini y luego, durante noviembre, en Cdad. Universitaria, en el marco del proyecto "Bs. As. piensa", que propuso espacios de arte y reflexión en toda la ciudad

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