L a P é r d i d a

o

L a P e r d i d a


Karina Macció
2005

 

 


Acá estoy
tratando de hacer algo distinto de lo que hago
porque vine pensando que no recordaría
y todo, todo, todo,
todo, todo, todo,
hace que mi mente
se pierda, me pierde
en esa ventana (en vos)
esa gran ventana que ostenta
su ilusión
vidriada
su cierre, el límite
se desdibuja
ovillo de hielo
cristal líquido
liso
soy
y así viajo
hasta el momento en que nos juntamos
acá
casi primera vez
y no imaginaba
no prevía el impacto
el primer maremoto de mi cuerpo
ocasionado solo
por hablar
por pensar
unas palabras conectadas de a dos
ALGO
se hacía surgía se levantaba de repente
castillo
árbol
piedra
hoja
verde.
Entonces nos salvaríamos y seríamos
gigantes
vos, rey
yo, la ubicación clave, la imprescindible
la que manda.
Entonces mirábamos esa copa viejísima a través de la ventana
a través de unas rejas con más años
muchos más
que nosotros
esa corona verde, esparcida
-tan atrás-
de hojas aclaradas por el sol
nos daba aire
nos inspiraba
nos inflaba y entre los dos -los tres, los cuatro, los miles- volábamos
hasta el cetro natural
-centro-
y ese agitarse leve y tierno
gracioso
ese agitarse preciso al son
de la brisa transparente
de las manos delicadas
de las ondas del aire
ese agitarse tan de los cuerpos enlazados
enardecidos entre las ramas de nuestras lenguas
disimulando
-el entusiasmo interno-la incredulidad pasmosa-
ese agitarse
era.
¿Acaso la inspiración te visita seguido?
No lo creo.
Ser mujerhombre:
uno tocado
ser un manojo
de posibilidades
un gran ojo
vidente
arder
por sobre todo
en la cima
(latir)
en la sima
crepitar
fogata enramada en la playa de caracoles
estallan bajos
los pies
telón profundo de estrellas
lentejuelas cosidas
vestido de mar
larguísimo
total
la gala del amor en escena
el tintinear de las tripas
azoradas
florecidas
y por sobre todo
en el borde
arder
convertirse absolutamente
corazón
extrañarse
corazón
ser una dispersión
corazón
diseminado
en la garganta
corazón
en las rodillas
corazón
en la plantas de los pies
corazón
en el aire que entra
corazón
apremia asfixia traba golpea
susurra
nos dice todo el tiempo
en cada contracción
el nombre
que deseamos
(cada uno el otro, el extraño, el nuevo).

Realmente no entiendo
la boca sigue
los ojos esquivan
cada parte
intenta componer
un cuadro
sin emoción
pintura abstracta
incomprensible
no entiendo por qué
esa repetición monolingüe
primitiva
esa carne asediada
sorprendida de sentir
tanto
arder
tanto
trabado
abotonados
quedamos
desorbitados
tendríamos que vivir
para el otro
sin preguntar
hacerlo
como el movimiento irrefrenable
de una copa agitada por el viento
capa extendida
cae
con cierta lentitud
mantarraya en el agua
sobre los hombros
permanece
discreta y preciada
abriga
resguarda
pero no somos magos
las chispas, las flores, las transformaciones
nos exceden
nos miran desde afuera
debemos partir
-adentro-
quebrarnos
perder las musas los corazones las ojos recortados
el agua
verde traslúcida
acantonada
esa copa ese cetro ese reino
debemos perder
lo que éramos
cada uno es real
en otro sentido
-cruel-
cada uno es
real, con peso propio
cada uno arrastra una bolsa llena
linyeras
nos quedamos
estancados-enfrascados-enmarcados
no hay espacio
no resulta inflarse (y salir volando).
La gravedad es ley y los cuerpos
muertos
inamovibles
son clavados
(clavos martillados en tus manos, en las mías, superpuestos los pies, sangran).

La reja del balcón
el cerco de la ventana
la maraña que invade desde el árbol
cada átomo rondante
se agolpa
presiona
pugna
aplasta.

Salimos
-adentro-
se fue
nosotros
solo
me queda
un nombre
que ya casi no puedo decir
que voy olvidando
que trae
cascabeles, hojas verdes, regalos crujientes con papeles de coronas
a través de la ventana
al oído
cuando duermo.

***

Él está -lo veo- parado
sobre hielo fino.

Pero eso no me asombra eso lo sabía
eso lo puedo ver -creo-
aún cuando cierro los ojos me hago la dormida la muerta la nunca pasa nada y yo estoy acá sigo acá de este lado seguro y sólido con los pies cubiertos de medias gruesas y zapatos impermeables y nada se mueve pero yo puedo intentar germinar con la inocencia de una flor de un yuyo
maleza
puedo ser
en esta tierra yerma
maleza
alta alta alta
hasta tocar el cielo y entonces
desaparecer
evaporarme en nubes
alejarme con el viento
ser ceniza cenicienta
y no sentir
-esto-
que me hace agitar
hoja
otoño amarillo y rojo
una hoja
de mi árbol familiar
separada
y desprendida vivir
-escribir-
en el aire...

Ella está parada sobre hielo fino.
No es hielo es vidrio
finísimo un glaceado
inerte
inconcebible la venda
en los ojos metidos los párpados
telones negros
profundo sueño doble
en ellos
se abre y se proyecta
ellos
hermanados
Dolor y Amor (salieron a pasear de la mano a la salida de la escuela, se regalan galletitas y unos
papelitos doblados, con letras y corazones de colores)
ellos
se atornillan en el camino
se empiezan a mover
los pies
mendigos violáceos ansiosos
intentan el desliz
el avance
en un campo de flores van gogh
que ven pero no
sienten
no
hay
no
son
flores
no
ves?
cuervos
espinas
acá
no crece
verde.
El congelamiento sube
incongruente
más que nada sentir
este calor desde arriba
las estrellas son soles desbordados
llueven chispas
se incendia mi pelo
mi cabeza
arde
Él
ahí
en la lejanía justa para morir
-Ella-
en el intento
para mutar inexorable
al otro lado de este pisito roto
rajado
Atrapada la venda negra de los ojos (Ella) cae haciendo círculos apretando ese cuerpo anonadado todavía latiente por cuánto? ¿cómo medir el tiempo en este lugar inventado? ¿en este rincón que se prende de la nuca y sale por los ojos por la boca por la nariz y el ombligo? ¿cómo -después de tantas vendas vueltas ventosas- sigue ahí? ¿Él-Ella-ese lugar atestado de palabras peces que se ríen inútiles del otro lado? Pirañas son-----palabras que muestran los dientes sangrantes y ávidos-------
Veo mis palabras salir
las creo inventar
lavar y peinar tan hermosas
niñitas campestres que se hacen flores en ese campo que pugno remendar
ese otro telón de felicidad
aplastada
contra mí

Ella
yo-mí--mis-ma
voy
contra mí
hacia Él
un Ellos que puedo confiar
no me rescatará cuando
caiga
cuando sin tiempo esa capita que divide
el abajo indefinido
infernal
se abra
Él–Ella
los matadores
ya clavaron sus flechas
de Cupido y Sebastián
juntos
sus corazones agujereados
chorreantes
y entre tanta venda y tanta herida abierta
lo mejor es el frío
que detiene la acción
el morir
el no.

No hubo funerales (no puede haberlos cuando la escena queda congelada, en pausa
y los actores mueren así, viviendo)
pero todos –Él, Ella, Yo, Ellos, Nosotros, Ustedes–
puntuales asistieron para ver
el drama mudo
el paso en falso
la pérdida grandiosa
literaria
de todo lo que podría
haber sido
antes del hielo fino
antes de la rajadura en el piso
antes del encuentro accidentado
antes del ellos y el nosotros
antes del otro y los triángulos
antes
cuando todo era un campo
sin van gogh
una floresta de color primario
y unos chicos descubrían sus manos calientes
antes
todo podría haber sido
verano
felicidad.


***

¿A vos no te desgarra?

Ella se estira el cuello del pullover, se enrolla el pelo, mueve los pies, casi patalea, casi se cae de la silla, casi rompe esa ventana fría que la demarca y se lanza, tan sólo por probar, para desgarrarse completamente –y no quedar por la mitad– para ver qué hay entre los huesos, qué es lo que se dice “carne”, lo que se dice “garra”, qué es lo que hace ese prefijo, ese “des” que transforma la garra en una acción, un botón que se presiona y entonces ESTE MENSAJE SE AUTODESTRUIRÁ EN 20 SEGUNDOS

Silencio
No hubo explosión
No hubo cambios radicales a la vista
Las bocas tartamudean, se engañan, se desprenden de la cara y se quedan hablando solas, flotan en el aire, nubes bucales, cuidando no reventarse contra el vidrio que está ahí, definido y transparente a la vez

¿A vos no te desgarra?
A mí sí.
(No puedo evitarlo)
(No puedo mentirlo)
Estupefacción. Frente al hecho: ESTUPEFACCIÓN: ¿una facción estúpida? ¿una facción que es tuya y me Pega? ¿una facción que se me pega? ¿una facción que es tuya Pero ahora es mía? ¿Un silencio de la cara que se arruga completa y quiere darse vuelta, esconderse del otro lado, con la carne hacia fuera para resguardar la piel?

No, no desgarra.
(No decís, elidís, la pregunta te tiene de objeto, no es un impersonal, estás vos en la pregunta, encarnando el desgarramiento) (Pero no decís)

No desgarra porque no hay garra, no tengo ganas, ni vos, no somos bestias en celo, tenemos lenguaje (no lengua, LENGUAJE, el chiste de la lengua, la dilución, la lengua transmutada, la lengua erizada que hay que parar ¡maten a esa lengua, por favor!¡Mátenla! Desaparezcánla, y luego la estudiaremos, poetizaremos sobre ella, cual alfombra la estiraremos y nos sentaremos muy orondos –gatos domésticos– a tomar el té)

Pero alguien siente la garra, ¿no? Porque ¿de qué estamos hablando? ¿cómo surgió? ¿Vamos a simular que no existe? Si no veo el vidrio, ¿deja de estar? Pero si voy contra él, si lo trato de penetrar, me estrello, soy trizas, soy sangre abrillantada, soy cuerpo de cortes... ¿O no? ¿Puedo ir contra él y no desgarrarme? ¿Puedo probar? Del otro lado, es el aire. Del otro lado, no hay piso. Del otro lado, ¿cómo me muevo?

Él tenía el secreto de la felicidad en una bolsa. Le tendió a ella su mano para que tomara el regalo. Ahora ella se anonada: a–cierra los ojos–no–nada–cierra su vida como si fuera una cajita mínima, la descarta en la bolsa aunque parece en vez, sacar algo. Ahora Ella –eso– nada en la bolsa sin pensar en nada, negro, ya los ojos desaparecieron, se desformaron, ya es un juguete, adentro de una linda bolsa con moño.

Él se queda solo. No lo sabe primero, lo sabe inmediatamente después de cerrar la boca. Él alterna su corazón con un objeto inanimado, por ejemplo, un cuchillo. Puede vivir con un cuchillo clavado, o con un tenedor, cuchillo y tenedor clavados en el corazón, listo para ser comido, él mismo inspecciona el plato y lo sirve, se alimenta con dolor. Puede sacárselo –el corazón a medio comer– y volver a clavarlo, en él, en otros. Intenta sonreír, intenta restar desgarro a la situación, pero se vuelve rojo de a poco, y enfrente, no hay nada, un fantasma, un vidrio, un café abandonado, un solo par de cubiertos para una sola torta para compartir. Un juguete, de repente, sale de una bolsa de regalo y juega en la mesa. El absurdo más real: el juguete juega solo. Recorre sus espacios y se aventura más y más. Otros saltos, otros límites. No hay nadie en la mesa. Los que tenían carne se fueron. Habían quedado balbuceando.

¿A vos no te desgarra?
Es el yo siempre malherido malquerido maltratado. Yo de la lengua que no tiene traducción, yo que no puede ser lenguaje, que se congela y así, se raja, se parte, al medio, al centro, se caen las partes, estallan los cristales en el piso. No es el vidrio que estuvo siempre ahí. No es un espejo que se produjo mágicamente. Es el yo cristalizado que se arruina, que se vuelve blando, charco, agua, que quiere espacirse, avanzar, abrazar. Mezclarse. Renunciar a los pronombres. Borrar el límite. Soltar. Desgarrar la garra que se cerró sobre el cuerpo y se convierte en vestido ordinario, cajón de púas, tortura china, el vudú propio de cada día. Sacar uno a uno los pronombres como espinas y besar cada agujero y en él, una puerta, un ojo nuevo, un nacer.

Vuelve a empezar.
Yo me aparto, me alejo y me parto en dos, partida perfecta, minuciosamente equitativa. Un imprescindible mutis por el foro. (Vista de perfil, nadie adivinaría una persona rota, un yo en mitades para repartir. Nadie –quien parece ser el otro sujeto de todo/s– quedará disconforme. Todos serán felices con su prolija porción. Todos observarán tranquilos el desarrollo de la historia, cuando en algún momento él y ella vuelvan a aparecer, mascados y escupidos por el yo, con una nueva lengua dividida, la traducción que se prueba otra vez, que se contrasta con la otra, Ella y Yo, las dos y Él, y todo el mundo en una bolsa de palabras sueltas, desgarradas, que buscan un sistema)

Por ahora –tan breve momento– Él y Ella no existen. No hay una mesa, ni vidrio ni bolsa ni juguete, ni siquiera torta. Ni siquiera el recuerdo del desgarro.

Por ahora –tan breve momento– hay sólo algo cálido, suave, hueco, afelpado, lleno de luz.

***